Sierra de Mijas, el balcón de la Costa del Sol

La escarpada orografía de la provincia de Málaga, una de las más montañosas de la Península Ibérica, nos permite combinar zonas de costa y playa con atractivas elevaciones montañas. Es el caso de la Sierra de Mijas, el balcón de la Costa del Sol, que se levanta a escasos cinco kilómetros de distancia del litoral malagueño.
Javier Almellones

Javier Almellones

Esta circunstancia nos permite disfrutar, desde las alturas de sus riscos, de unas estupendas vistas al mediterráneo.

Esta cadena montañosa, paralela a la Costa del Sol, separa dicha costa del valle del Guadalhorce y está rodeado por los municipios de Mijas, Benalmádena, Alhaurín de la Torre, Alhaurín el Grande y Torremolinos.

El punto más alto es el pico Mijas con una altitud de 1.150 metros. Otras cimas de similar altura son el pico Mendoza (1.103) o el pico Castillejo (955). Las pronunciadas pendientes han formado también tajos como el del Horno o el del Caballo.

Los arroyos que surcan las escarpadas laderas de estas montañas son de carácter estacional. Tienen una fuerte escorrentía, lo que produce una gran erosión en el terreno formando profundas cañadas y excavaciones en las laderas.

Es una sierra en la que abundan los terrenos calizos. Ha sido bastante explotada por numerosas canteras de áridos situadas sobre todo en la zona de Alhaurín de la Torre y Benalmádena. Esto ha afectado gravemente la fisonomía de la sierra, causando en muchas de sus laderas, un enorme impacto visual. También es rica en mármol, encontrándolos de dos tipos: Mármoles dolomíticos blancos y mármoles azules.

En cuanto a la flora que podemos encontrar, sobre todo es matorral mediterráneo. Tomillos, romeros, palmitos, lentiscos, cornicabras, etc. En las partes más bajas de la sierra hay bosques de pinos de repoblación, salpicado de algunos algarrobos y acebuches. Destacar también la abundancia de plantas aromáticas y medicinales como hinojos, mejorana, ruda, matagallo, etc.

Debido a la sobreexplotación de esta sierra, la fauna se ha reducido considerablemente. Cernícalo primilla, águila calzada o búho real son especies que sobrevuelan esta sierra. Zorros, jinetas, jabalíes o cabra montés son relativamente comunes. El ciervo, antes bastante común, ahora es muy escaso.

Existe una buena red de senderos de todos los niveles. Desde travesías de dificultad media-alta como la subida al pico de Mijas desde Alhaurín el Grande, con un desnivel de más de 800 metros, otras algo más moderadas como la discurre por la Fuente del Acebuche pasando por el tajo del Caballo, con unas muy buenas vistas. Pero también los menos preparados pueden disfrutar de fáciles y amenas rutas como la subida monte de las antenas de Mijas. Un camino completamente asfaltado de unas dos horas de duración y con una visión de la costa única. Oteando desde la bahía de Málaga hasta, en días claros, Gibraltar y la costa africana.

El pueblo de Mijas es uno de los mejores balcones naturales de la Costa del Sol, gracias a su excelente ubicación sobre la ladera de la sierra que lleva el mismo nombre. Sus más de cuatrocientos metros sobre el nivel del mar hacen posible que se divisen desde este núcleo unas excelentes vistas no sólo de lo que es su término municipal sino también de sus vecinos Benalmádena, Fuengirola o Marbella. Estas panorámicas perderían su valor si en ellas no estuviera presente el azul intenso del Mediterráneo que se pierde sutilmente en el horizonte.

Pero Mijas Pueblo se caracteriza por ofrecer al viajero algo más que sus vistas. Cuando se accede a su casco urbano, se van encontrando buena parte de las excusas para buscar allí un refugio esporádico. Como manda la tradición andaluza, perdura el blanco en las fachadas de los edificios y se mantiene la estructura de calles estrechas que desembocan a plazas como la de la Virgen de la Peña o la de la Constitución. Frente al primero de estos espacios abiertos el visitante se tropieza con uno de los tópicos del pueblo, el burro taxi, que tantas veces ha sido emblema de las postales costasoleñas.

Ermitas e iglesias

Pero, para los que prefieren andar es más recomendable acercarse al coqueto mirador ubicado junto a la Ermita de la Virgen de la Peña. Desde allí se puede contemplar una interesante perspectiva de lo que supone el binomio compuesto por el mar y la montaña. También se puede ver el pequeño refugio que acoge a la imagen de la patrona y que fue excavado en la roca por frailes mercedarios a mediados del siglo XVI. En su casco urbano cuenta también con otros edificios religiosos de interés arquitectónico, como la parroquia de la Inmaculada Concepción, que tiene su origen en una mezquita, aunque fue convertida en iglesia en 1510. También destacan varias ermitas en todo el término municipal de Mijas, aunque la más singular es la del Puerto, que se puede observar desde cualquier punto del casco urbano, gracias a su situación privilegiada, que lo convierte en guardián del pueblo.

Plaza de toros

Pero además de estos edificios religiosos, en este pueblo el legado arquitectónico se amplia a construcciones tan originales como su plaza de toros. El coso, con poco más de cien años de historia, se encuentra enclavado sobre la roca. Pero la principal peculiaridad es su forma ovalada, ya que existen pocas con este diseño en todo el país. Otra de las visitas obligadas es la antigua muralla árabe que defendía a la población.

Actualmente, está rodeada por unos amplios jardines por los que se accede a otro de los miradores del municipio. En otros recorridos por las calles de Mijas se puede visitar a un museo etnográfico, donde se pueden encontrar herramientas y objetos que antaño se ampliaban a labores artesanales, desde aperos de labranza a un antiguo horno de leña. Más curioso puede resultar el Carromato de Max, un verdadero museo de miniaturas, situado al pie de La Muralla.

Mijas Pueblo también ofrece una gran variedad de establecimientos de restauración de calidad, así como comercios dedicados a la venta de souvenirs.

 

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