Puente San Juan – pasarelas del Genal – Prado de la Escribana

Es una ruta muy asequible y recomendable para todos los públicos. Pueden hacerla niños también. No tiene casi ningún desnivel, por lo que se hace muy cómoda en todas las épocas del año. Parte de las mismas instalaciones del Camping San Juan y recorre la verde ribera del río Genal, al que nunca le falta caudal, incluso en temporadas de sequía. Termina en el Prado de la Escribana, un área recreativa con una presa sobre el río.

La ruta: Paso a paso

1. Se parte del mismo puente de San Juan, justo al lado de la Venta y el camping con el mismo nombre. Unos metros antes de terminar la subida de una cuesta que nos lleva a la zona de acampada, un pequeño sendero a la derecha nos acerca al río. Pasaremos una casa en ruina y comenzaremos a andar paralelo al cauce.

2. A unos 400 metros cruzaremos un arroyo afluente del Genal por una pasarela de madera. Justo después nos encontraremos con señalizaciones de la Gran Senda de Málaga y la Gran Senda de la Serranía de Ronda.

3. Ahora pasaremos por tramos con vegetación muy cerrada combinados con otras zonas más abiertas que nos permite ver el espectacular entorno boscoso de las montañas que rodean el valle. Impresiona imaginarse, por las señales que dejó el agua, la altura que llego a coger en la crecida y todo lo que arrastró a su paso.

4. Seguimos por el exuberante bosque y nos encontraremos una puerta de metal cerrada, la cruzaremos y la dejaremos como estaba. El río se deja ver y desaparece de nuestra vista según vamos caminando.

5. Llegamos a las esperadas pasarelas, en alguna hay que subir alguna escalinata bastante pendiente para sortearla. Sobre fresnos, pinos, adelfas y demás vegetación que nos dan sombra, este es un sitio para disfrutar del paisaje apoyado sobre la barandilla, hacer fotos y bajar a bañarnos en esta zona que es más profunda.

6. La última parte del camino antes de llegar a nuestro destino es una zona muy tapada por la espesura, que se agradece mucho en verano. El camino discurre emboscado hasta la llegada a nuestro destino, el Prado de la Escribana, donde podemos también refrescarnos en lo que queda de charco de la presa y reponer fuerzas en este área recreativa que tiene una zona de columpios para los niños.

Longitud :

7,5 kilómetros

Dificultad :

Baja

Punto más elevado :

282

Punto más bajo :

226

Tipo de ruta :

Lineal

¿Por qué te va a gustar?

El verde valle del Genal es uno de los territorios más vírgenes y salvajes de la provincia de Málaga. En este recorrido transitable del río nos hacemos una idea del valor de que tiene este valle, ya que otros muchos tramos están prácticamente intransitables y solo se pueden atravesar remontando el río por su caudal. Es un camino muy agradable en verano por las sombras que proporciona la abundante arboleda y sobre todo por los chapuzones que nos podemos dar en cuanto apriete el calor. Hay pozas a lo largo del recorrido donde podemos hacer una parada para refrescarnos. Eso sí, no son muy profundas, después de la gran riada del 2018, el río se ha modificado notablemente, han desaparecido charcas artificiales rompiendo las presas y la gran cantidad de sedimentos ha alterado otras naturales.
El paisaje típico del otoño e invierno llega con todo su esplendor a este enclave. Los chopos y sauces cambian la coloración de sus hojas, la humedad brilla en la vegetación. Arropados por laderas de encinas, alcornoques y quejigos, se hace irresistible una incursión a estos bosques de quercus. En una primavera lluviosa el paseo se hace aún más colorido. El sonido del agua y de los muchos pajarillos de ribera nos acompaña por todo el sendero. Flores silvestres, zarzamoras, juncos, escaramujos, castaños, adelfas, algún acebo escondido entre el matorral (arbusto muy escaso por estas latitudes), cornicabras, lentiscos, brezos o jaras, son algunas de las especies que te puedes encontrar. También en la vega del río nos puede agradar la vista las pequeñas huertas repletas de hortalizas y árboles frutales.
Son muchos y variados los “bichos” que pueden aparecer en el trayecto. Grandes mamíferos que acuden a beber como el jabalí o el ciervo. Meloncillos y zorros que husmean por todos lados. Cuidado los que tengan gallinas.
En el río todavía existe vida, cachos, bogas, barbos y ranas. Desgraciadamente la trucha común prácticamente ha desaparecido. La buena noticia es que todavía remontan el cauce alguna anguila, la voraz nutria y la culebra viperina. En cuanto a las aves es muy numerosa la lista. Rapaces como el águila perdicera, calzada, buitres leonados o incluso el águila real. Muchos pequeños y pintados pajarillos corretean por la maleza. Mitos, verdecillos, verderones, agateadores, martín pescador, currucas, lavanderas, petirojos, el precioso reyezuelo listado y un largo etcétera. En época estival aparece la difícil de avistar oropéndola, el pico picapinos o la paloma torcaz.
No cabe duda que las pasarelas colgantes sobre el Genal son otro de los encantos de la ruta. Varios tramos de pasarelas de hierro y madera sortean zonas de paredes verticales sobre el valle, desde estas alturas las vistas del río y los distintos bosques son realmente admirables.

A tener en cuenta ...

Se trata de una ruta con poca dificultad. Es recomendable no ir cuando hay abundantes lluvias, este valle recoge todo el agua caído en la zona de Ronda y puede haber riadas como la ocurrida en el otoño de 2018. Todavía queda mucha huella de ese torrente, grandes chopos arrancados se cruzan en mitad del camino, así como una gran cantidad de cañas, ramas y demás desechos.
Es una zona tranquila, umbría y, de momento, poco acostumbrada a la incursión humana, debes ir haciendo el menor ruido posible. Si os acercáis a daros un chapuzón, para tener el menor impacto posible, procura no remover mucho la tierra del fondo, tampoco levantar piedras, debajo existe mucha vida. También no conviene untarnos crema de sol cuando vamos a bañarnos, todo ese aceite contamina las aguas. Ah, y no asaltar las huertas colindantes para “arruñar” frutas y/o verduras.
Es una zona donde crecen muchos tipos de setas. En otoño, por el mismo camino, abundan las setas de chopo localizadas en los troncos de estos árboles. También entre las encinas y alcornoques cercanos crecen los boletos y la codiciada amanita cesárea, la más deliciosa.

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2 comentarios en «Puente San Juan – pasarelas del Genal – Prado de la Escribana»

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