Ruta de la Málaga del siglo XIX

El siglo XIX significó para Málaga su eclosión como un gran centro de actividad comercial, agrícola e industrial
Javier Almellones

Javier Almellones

Durante ese periodo van a convivir dos versiones distintas de una misma ciudad. Una, heredera de la tradición que va a conservar los arquetipos del siglo anterior, y otra, que por el flujo comercial y la actividad económica va a ver llegar influencias exteriores en todos los aspectos y que situaron a Málaga en la estela de otras ciudades de Europa.

Mezcla de estas dos formas de aquella ciudad del XIX es esta ruta de Málaga Tradicional . Desde los tipos populares de ese periodo como la figura del Cenachero o el perfume de una época que emana desde las salas del Museo de Artes y Costumbres Populares, hasta la nueva configuración urbanística decimonónica que hemos heredado, con planteamientos similares al de otras ciudades europeas, como la Calle Larios, la Alameda Principal o el Paseo del Parque.

Como nexo de unión singular de estas dos formas de vivir la Málaga del XIX, se integra en esta ruta la estatua de Hans Christian Andersen (en la plaza de la Marina), autor que reflejó a la perfección en su obra Viaje por España, tras su paso por nuestra ciudad, estos mundos ya mencionados.

Importante es también la escultura del Cenachero, situada actualmente en la misma plaza que la de Andersen, pero en la zona sur de ésta, frente a la entrada principal del Puerto de Málaga. Es un símbolo malagueño que encarna a un vendedor de pescado que mantiene el equilibrio entre sus dos platillos de cenachos. La obra rinde homenaje a una figura popular, que hoy en día ha desaparecido, que vendía el pescado por las calles, haciendo “bailar” los cestos (cenachos) que colgaban sujetos de los hombros o codos.

En relación con el Cenachero, otro hito importante es el Mercado de Atarazanas, ubicado a poco más de cien metros de la plaza de La Marina. En un reformado edificio de estilo neoclásico, el viajero podrá ver costumbres y productos que siguen siendo actuales en estos tiempos que corren, como pescados y mariscos de la bahía de Málaga entre el bullicio de compradores y vendedores.

En este itinerario decimonónico por la ciudad, hay que incluir varios museos de gran valor cultural, como el de Artes y Costumbres, situado en el Pasillo de Santa Isabel; el del Vino, en la plaza de Viñeros; el de las Cofradías de Semana Santa, en el Muro de San Julián; el del Arte Flamenco, en la calle Ramón Franquelo (Peña Juan Breva), o el de la Casa de Muñecas, en la calle Álamos.

También hay otros enclaves con singulares historias, como el Puente de los Alemanes, una estructura férrea que cruza el río Guadalmedina, entre el Pasillo de Santa Isabel y la iglesia de Santo Domingo. Es fruto de la gratitud de la colonia alemana a la ciudad de Málaga, según indica la placa que cuelga en la pasarela de hierro peatonal: “Alemania donó a Málaga este puente agradecida al heroico auxilio que la ciudad prestó a los náufragos de la fragata de guerra Gneisenau”. Los hechos sucedieron el 18 de diciembre de 1900. La fragata alemana Gneisenau se estrelló contra la escollera del puerto a causa del temporal. Numerosos malagueños se lanzaron al agua para socorrer a los marineros alemanes, lo cual le costó la vida a muchos de ellos. Este hecho le valió a Málaga el título de Muy Hospitalaria que figura en su escudo.

También hay edificios civiles muy singulares, como el que fue sede durante muchos años de los conocidos almacenes Félix Sáenz. Es una construcción de la corriente Modernista, construido entre 1912-1914, obra de Guerrero Strachan. Se levantó  como unas de las obras más importantes de este estilo arquitectónico que se conserva en la ciudad. Se encuentra dentro de la tendencia del modernismo mediterráneo con elementos neo-barrocos. Destaca en él la tendencia a convertir los planos de la fachada en unos volúmenes y unos espacios arquitectónicamente validos.

Los edificios religiosos también tienen su lugar en este itinerario. Así, muy cerca de la plaza de Félix Sáenz se encuentra la iglesia de San Juan, en la calle del mismo nombre. Fue uno de los cuatro templos que fundaron los Reyes Católicos después de la conquista de la ciudad en 1587. En su origen tuvo una nave y otra colateral, realizada en estilo gótico, mezclado con el mudéjar y arcos apuntados sobre pilares.

Otros hitos de esta ruta son el Monumento al General Torrijos, en la plaza de la Merced. Mientras que en la zona de La Malagueta se pueden visitar la Plaza de Toros, el Cementerio Inglés, el Hospital Noble y La Farola, construcciones erigidas todas ellas en el esplendor decimonónico de la ciudad.

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