El río Grande, donde se esconde la cigüeña negra

El río Grande nace en plena Sierra de las Nieves, en el municipio de Yunquera, y desemboca vertiendo sus aguas al Guadalhorce -del que es su principal afluente-, muy cerca de la localidad de Cártama.

Javier Almellones

El río Grande nace en plena Sierra de las Nieves, en el municipio de Yunquera, y desemboca vertiendo sus aguas al Guadalhorce -del que es su principal afluente-, muy cerca de la localidad de Cártama.

Su cauce va, por tanto, desde una zona montañosa protegida como Parque Natural y Reserva de la Biosfera hasta el río más caudaloso e importante de la provincia de Málaga.

Este río alberga una gran biodiversidad a lo largo de su recorrido. Pese a la presión humana, la mayor de sus amenazas, no deja de sorprender por su valor en cuanto a especies de aves que utiliza su curso para anidar o como refugio de descanso en las migraciones hacia África.

Desde su espectacular nacimiento, sobre todo en época de lluvias, hasta su desembocadura, este sorprendente río acoge multitud de rincones que hacen que su recorrido sea un verdadero placer para caminantes y especialmente para los aficionados a la ornitología, ya que en sus orillas se pueden topar con la escurridiza cigüeña negra (Ciconia Nigra), sin duda alguna, la estrella de este enclave. También se puede ver por esa zona al colorido martín pescador (Alcedo atthis), intentando coger, con su ágil pico, algún cacho o algún pequeño barbo.

Numerosas garzas reales (Ardea cinerea) sobrevuelan los alrededores, posándose en los grandes eucaliptos que rodean la zona. La garceta grande y los cormoranes son también fáciles de observar. En algunas ocasiones se pueden ver rarezas como el morito común (Plegadis falcinellus), ave no muy frecuente por estos lares, aunque hay aficionados que aseguran haberlos visto no hace muchas semanas.

El cauce del río Grande está expuesto a grandes variaciones de caudal, según la pluviometría de la época. Así, puede incluso llegar a desbordarse con lluvias torrenciales o quedar casi seco en años de pertinaz sequía.

La vegetación que recorre el río es la típica de ribera. Es decir, está compuesta por sauces, eneas, espadañas y eucaliptos. El cauce también recorre zonas de huerta donde los frutales como limoneros y naranjos acompañan a este río.

Para que se siga conservando como un lugar de interés ornitológico es necesario que se proteja de la fuerte presión humana, sobre todo de la utilización descontrolada de vehículos deportivos como quads, motocicletas o todoterrenos. También resulta muy nociva la extracción de áridos, que, sin ningún tipo de control, se realiza en cualquier época del año.

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