Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce

Ricardo Pastor

A unos dos kilómetros antes de su desembocadura, el río Guadalhorce divide su curso en dos cauces, quedando una isla verde con varias lagunas delimitadas entre el desdoblamiento del río y el mar. Son unas 120 hectáreas que dan nombre al Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce, incluido en la Red de Espacios Protegidos de Andalucía.

Situado al oeste de la ciudad de Málaga, puede decirse que es uno de los pocos espacios verdes que quedan en toda la Costa del Sol. La entrada al Paraje es por la urbanización de Guadalmar, a la que se accede por una salida de la A-7 indicada como “San Julián/Guadalmar”, entre las ciudades de Málaga y Torremolinos.

La impresionante garza imperial. / Foto Ricardo Pastor.

Esta zona fue utilizada antaño como zona de cultivo, también como escombrera (se puede todavía observar en las orillas trozos de ladrillo y cascotes) y como antiguas graveras. De estas extracciones se formaron las lagunas situadas entre las dos desembocaduras.

La vegetación que predomina en la zona, son sobre todo carrizales y los tarajes. También crecen algunos acebuches silvestres, cañas, una buena colonia de plantas de ricino, considerada especie invasora, lentiscos, árboles frutales como granados o membrillos, borrajas, majuelos o palmitos. Pero lo que hace más peculiar e interesante este paraje es que, en una extensión de terreno tan pequeña, pueden divisarse más de 250 especies de aves durante todo el año, llegando, en épocas de paso, a contabilizarse en un solo día hasta 80 especies diferentes.

La malvasía cabeciblanca es la joya de este enclave. / Foto Ricardo Pastor

El tiempo de las migraciones tienen lugar en primavera y otoño. Es cuando más se puede disfrutar de la mayor variedad de aves, ya que hacen aquí escala un gran número de especies, algunas de ellas en peligro de extinción. Entre las muchas aves que es posible avistar durante todo el año se encuentra la amenazada malvasía cabeciblanca, quizás la joya más valiosa de este enclave, el porrón común, el flamenco rosa, la cigüeñuela, martín pescador, fochas, zampullín común y cuellinegro, el ánade azulón, así como numerosos patos cuchara, garzas reales y garcillas.

Casi todo el año en la desembocadura suelen divisarse algunas rapaces como el águila pescadora, que se le suele ver comer algún pez en lo más alto de los árboles, el águila calzada o el aguilucho lagunero.

Observatorio de la Laguna Grande. / Foto Ricardo Pastor.

Otras especies menos frecuentes que podemos ver son el calamón, la impresionante y escasa garza imperial, la esquiva cigüeña negra o el pato más amenazado de la península, el porrón pardo.

No solo podremos observar aves, mamíferos como el zorro, la jineta, el tejón o el meloncillo, husmean tan cerca de la civilización. Otra joya, que si tenemos mucha suerte podemos ver, es el camaleón común.

Existe una ruta circular de unos 4,5 kilómetros perfectamente señalizada que pasa por la playa, casi virgen, de Guadalmar. Dispone de cuatro casetas de avistamiento, situadas en sitios estratégicos, donde la parada es obligatoria para la observación de las aves. A esto hay que unir un mirador en el espigón. Se recomienda, por tanto, llevar cámara de fotos y prismáticos. Y sobre todo guardar silencio a lo largo de todo el recorrido.

Este pequeño reducto natural es muy vulnerable ya que se ejerce sobre él una gran presión urbanística y humana. La conservación, el cuidado por los visitantes y la vigilancia por parte de las administraciones, son la clave para la no destrucción de un lugar único en nuestras costas.

Ostrero en la playa de Guadalmar. / Foto Ricardo Pastor.
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1 comentario en “Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce”

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