Observación de aves desde tu ventana

Ricardo Pastor

Por suerte, para los amantes de las aves, tenemos la posibilidad desde nuestra casa de observar los tejados, las farolas, los balcones, chimeneas, los árboles de las avenidas, el mismo suelo de las calles, y como no, el cielo que nos rodea. No hace falta salir al campo para poder avistar y escuchar un gran número de especies sin salir de nuestra morada. Están ahí, solo hace falta mirar por la ventana y esperar sus movimientos. Dependiendo de donde se encuentre tu hogar; en medio de la ciudad, en un pueblo, cerca de un parque o con vistas al mar, podrás contemplar especies diferentes, y créeme, que muchas veces te sorprenderá, por ejemplo, ver en medio de la urbe especies como el halcón peregrino, cernícalos o distintos tipos de gaviotas o córvidos.

Verderón posado en un ricino. Foto/Ricardo Pastor
Bandada de estorninos en Málaga. Foto/Ricardo Pastor.

Con toda seguridad, vivas donde vivas, vas a disfrutar de aves muy comunes y que normalmente pasan desapercibidas por la gran mayoría de la gente. Gorriones, estorninos, gaviotas, lavanderas blancas, cuervos, aviones comunes, vencejos, golondrinas… Pero hay mucho más. No es raro encontrar dentro de la ciudad rapaces como el águila calzada “bicheando” por las afueras de poblaciones, mochuelos que escogen como vivienda el jardín al lado de tu casa, halcón peregrino anidado en algún edificio histórico de tu ciudad, cernícalos que nos deleitan con sus cernidos vuelos frente a nuestra ventana, o en época de migración, otras muchas aves que sobrevuelan por encima de nuestra ciudad.

En Málaga capital, si nos fijamos en el cielo, sorprenderá el gran trasiego de bandadas de gaviotas patiamarillas, sombrías o reidoras, que de madrugada viajan a sus lugares de condumio, y al atardecer vuelven a sus dormideros. Muchas de esas gaviotas, se mueven a distintos lugares de la provincia en busca de comida, un buen número de ellas van a los vertederos, y cuando el sol se va apagando, suelen regresar a sus lugares de descanso en el Puerto de Málaga o la Desembocadura del Guadalhorce.
Si vives en un centro metropolitano, en tu misma calle puedes escuchar y observar los movimientos de gorriones posados en los árboles o andando por el suelo en busca de comida, también son muy comunes las delicadas y confiadas lavanderas blancas por las aceras, los nidos de aviones y golondrinas en las cornisas de las edificaciones, es un placer ver a estas aves, sobre todo en época de cría, su ir y venir a los nidos para llevar la comida a sus polluelos. Subrayar que está totalmente prohibida la destrucción de estos nidos, con una fuerte multa para que el los derribe.

Otras aves bien adaptadas a la urbe son los mirlos, esos que vemos siempre entre los setos o picoteando el césped y que al mínimo vestigio de peligro emiten una escandalosa llamada de alarma y huyen despavoridos. También los estorninos buscan para pasar la noche zonas de arboladas urbanas, donde se sienten protegidos. Por las copas de los árboles de las avenidas o plazas, los verdecillos, colirrojos, jilgueros o verderones, serán los más notables. Y como no, las abundantes palomas bravías y cimarronas o las molestas e invasoras cotorra argentina o de kramer.

Lavandera blanca posada en una rama.
Golondrina dáurica. Foto/Ricardo Pastor

Si tenemos la suerte de tener vistas al mar y estar provistos de prismáticos, el entretenimiento está asegurado. Gaviotas volando o reposando en grupos, los cormoranes, esos magníficos buceadores a los que podemos ver como sacan sus capturas y las engullen en la superficie. Más alejados suelen estar los alcatraces, toda una demostración de vuelos picados para clavarse en el mar y prender con el pico los pescados. Si nos fijamos en las zonas de playa, las aves limícolas son las que estarán presentes, correlimos, andarríos, vuelvepiedras o algún ostrero solitario, entre otras muchas.

Está claro que ellas están ahí, intentando sobrevivir cerca de nosotros, casi sin molestar, solo hace falta fijarse en ellas y un poquito de paciencia. Solo con eso aprenderemos de sus costumbres, de sus habilidades y su astucia. Sin duda alguna merece la pena vivirlo. Anímate, obsérvalas y empieza a amar esta sana y relajante afición.

 

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3 comentarios en «Observación de aves desde tu ventana»

  1. Muy interesante!! En mi zona también los mirlos se han convertido de un tiempo a esta parte en habituales del barrio. Su canto es muy peculiar, sobre todo por las tardes.

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