Salamanquesa común

Tarentola mauritanica

¿Dónde se deja ver?

Muy abundante en casi toda la península, menos en la zona norte. En latitudes más sureñas y cálidas lo podemos ver durante todo el año, en lugares más fríos, hiberna y aparecen con la llegada del buen tiempo.
Viven en zonas rocosas, subidos a árboles, en casas abandonadas, torres eléctricas y también conviviendo de forma simbiótica con el humano en sus terrazas (siempre que no las matemos). Es muy común estar cenando en el jardín y en la pared, donde tenemos colgada la bombilla, ver la inconfundible silueta de la salamanquesa. Si nos quedamos observando un momento, la veremos en acción. Muy recomendable esta escena.

Con el ocaso, las salamanquesas salen a cazar. Ésta está bien alimentada. / Foto Ricardo Pastor
Al igual que las lagartijas, si son atacadas, se desprenden de su cola para entretener al predador, y huyen. La cola se regenera, aunque más pequeña

¿Cómo vive?

Como otros reptiles, necesitan del calor del sol para termoregularse, cosa que hacen a primera hora del día. Suelen pasar las horas de luz escondidas, aunque no es raro encontrarlas en pleno día. Las horas con mayor actividad son al anochecer. Es cuando salen a la caza de todo insecto que se cruce en su camino. Suele utilizar puntos de luz artificial, por la gran cantidad de insectos que atraen, para acechar a sus presas. Se acerca de forma sigilosa hasta una corta distancia de actuación, y con un movimiento rápido, se las come de un mordisco.
Poseen 5 dedos que actúan como adhesivo para poderse desplazar por paredes verticales o incluso boca abajo.
Las hembras ponen uno o dos huevos que esconden en agujeros, en escondrijos de ramas o en cualquier recoveco del tejado de tu casa. Tienes dos o tres puestas al año y los machos, en época reproductora, son muy agresivos.

Salamanquesa de coloración oscura encaramada en un eucalipto. / Foto Ricardo Pastor
En la cópula, el macho propina mordiscos a la hembra en la zona del vientre

¿Dónde se encuentra?

Se han adaptado muy bien a vivir en zonas humanizadas. En cualquier fachada de pueblo cercana a una farola, en tejados, en la tapia de nuestro jardín, en la caseta de la luz, en señales o postes eléctricos. Más difíciles de observar en zonas de campo por confundirse con el entorno. Rocas, árboles o zonas de matorral.

  • Si sois de los que empuñáis rápidamente la escoba cuando una “peligrosa salamanquesa” ronda vuestros dominios, estaréis cometiendo un terrible error. Debéis saber que este beneficioso reptil es un eficaz insecticida natural contra insectos. Ni muerde, ni pica, ni escupe, ni nada que pueda hacernos ningún daño. Solo que, para algunos al parecer, tiene mal aspecto. Así que, si eres de los “barren” las paredes encaladas, luego no te quejes de que te piquen los molestos mosquitos.
Detalle de la cabeza de una salamanquesa. / Foto Ricardo Pastor
No tienen párpados, por lo que están siempre con los ojos bien abiertos, los limpian con la lengua
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  • Tamaño: Hasta los 20 centímetros (con cola).
  • Identificación: Es fácil su identificación, típica forma de lagartija pero más gruesa y de piel granulada.
  • Cuerpo ancho, cabeza grande, dedos adherentes y cola que supera en longitud al resto del cuerpo.
  • Colores crema en distintas tonalidades con franjas más oscuras. También las hay casi negras, dependiendo del hábitat donde viven o también el estado de ánimo.
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