Macharaviaya y el legado de los Gálvez

Javier Almellones

Calles empedradas, una monumental iglesia, vistas a la omnipresente cima de La Maroma. Son algunos de los atractivos que más sorprenden a quienes visitan por primera vez el pueblo de Macharaviaya y el legado de los Gálvez. Este coqueto pueblo, cobijado entre escarpados viñedos, parece estar en un lugar recóndito, pero está a tan sólo diez minutos del Mediterráneo.

Macharaviaya y su principal aldea, Benaque, al fondo.

No cabe duda de que esta tranquila población axárquica tiene magnetismo y evoca inspiración. No es de extrañar que allí naciera uno de los poetas más famosos de la provincia, Salvador Rueda. O que allí se afincara uno de los artistas norteamericanos más innovadores del pasado siglo, Robert Harvey.

Macharaviaya y el legado de los Gálvez consigue cautivar con su sosiego, su entorno y sus vestigios dieciochescos. No en vano, este pueblo atesora en su casco urbano un interesante patrimonio de aquella época, gracias al esplendor que tuvo la población durante el reinado de Carlos III.

Este apogeo coincidió con la brillantez de la familia de los Gálvez, un influyente clan que recibió favores reales e hizo fortuna en América. Tal fue la importancia de este linaje, que amediados del XVIII, se llegó a conocer al municipio como el ‘pequeño Madrid’. Los Gálvez realizaron en la localidad numerosas obras que aún se pueden visitar. Es el caso de la actual iglesia de San Jacinto, construida en 1505, pero restaurada durante el esplendor de esta acaudalada familia y convertida, posteriormente, en su propio panteón. Sus dimensiones sorprenden al visitante, sobre todo teniendo en cuenta el tamaño del municipio.

Panteón de los Gálvez.

En la parte baja del templo se puede visitar el mausoleo donde están los nichos de miembros de este clan burgués y otras familias importantes del pueblo.

Los miembros de este clan llegaron a financiar otras obras menos vistosas, pero de gran importancia para sus vecinos, como las de ingeniería hidráulica, uno de los problemas históricos hasta entonces de Macharaviaya.

Este hecho se relata en uno de los azulejos que recuerdan el pasado histórico de la villa. También se puede comprobar en uno de los pilares que se encuentran en la calle Real de Málaga de la localidad, que fue en aquella época una de las más prósperas.

Los Gálvez también se hicieron en aquella época con el monopolio de la venta de naipes en América, por lo que ubicaron en este municipio axárquico una fábrica para abastecer al otro continente. Aunque hoy en día ya no se percibe la estructura del edificio, sí se puede visitar la calle que lleva su nombre.

Bernardo de Gálvez

Recreación histórica de la Fiesta del 4 de Julio en Macharaviaya

De esta influyente familia sobresale el nombre de Bernardo de Gálvez, conocido por su heroísmo en uno de los episodios históricos más importantes de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, la batalla de Pensacola (Florida). Su valentía y destreza fue reconocida con su nombramiento como vizconde de Galveztown y, posteriormente, como virrey de Nueva España.

Entre la ciudad de Pensacola, en el estado de Florida, y el pueblo axárquico de Macharaviaya hay 7.473 kilómetros de distancia. Pese a ello, ambas villas están muy unidas desde hace más de dos siglos por la figura de Bernardo de Gálvez.

Este personaje histórico, nacido en este pueblo malagueño, fue el héroe de una la batalla que se libró en la bahía de aquella ciudad de Florida, que resultó fundamental en el devenir de la Guerra de la Independencia Americana y la posterior emancipación de Estados Unidos. Fue este valiente militar quien consiguió animar con su bergantín a otras embarcaciones a penetrar en aquella ensenada, tomada por los ingleses y pertrechada de cañones que apuntaban al enemigo.

Museo de los Gálvez en Macharaviaya.

A todos los que se acercaron –barcos españoles y americanos– les parecía una plaza inexpugnable. A todos, menos a Bernardo de Gálvez, quien tomó la iniciativa y se introdujo en la bahía sin ningún temor.Gracias a esta hazaña, este héroe macharatungo hizo prisionero al general inglés Campbell y reconquistó después la península de Florida para España. Además, consiguió que se reconociera su acto legendario en su propio escudo con el lema de ‘Yo solo’. Cada año Macharaviaya recuerda esta batalla épica con la Fiesta del 4 de Julio.

Una de las mejores formas de conocer los entresijos de los Gálvez y su relación con Macharaviaya se encuentra en el museo que lleva el nombre de la familia (abierto sólo durante los fines de semana).
Pero, estas tierras axárquicas no sólo han sido cuna de esta próspera familia burguesa, sino también de otros personajes ilustres, como el antes mencionado Salvador Rueda. Este literato malagueño nació en la cercana aldea de Benaque en una ‘casa pobre’, como él mismo definió en una ocasión.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter

1 comentario en «Macharaviaya y el legado de los Gálvez»

Deja un comentario

X