Benagalbón, la aldea legendaria que fue más importante que Rincón de la Victoria

Situado en la comarca de la Axarquía, Benagalbón guarda en su interior la esencia de los pueblos andalusíes. Basta dar un paseo por sus calles para comprender la conexión con el antiguo Al-Ándalus.
Javier Almellones

Javier Almellones

Calles angostas, fachadas blancas impolutas, abundancia de coloridas macetas, etc.

Esta pequeña villa, fundada por la tribu bereber de Galb-un (de ahí procede su nombre), se mantiene fiel a las costumbres de antaño. Y no sólo por la fisionomía de sus calles sino también por otros ámbitos, como la celebración de uno de los festivales de música más originales de Andalucía: el original Choque de Pandas de Verdiales.  Así se podrá ver el tercer sábado de septiembre por la tarde frente a la parroquia del pueblo. Varias agrupaciones de este singular folclore malagueño se retarán en enfrentamientos musicales.

El ganador será quien mejor sepa mantener el ritmo. Como es costumbre, aquí no habrá ni escenarios ni altavoces. Sólo sonido directo y en la calle, con lo que se consigue conectar al máximo con el público.

No son los únicos que tiene Benagalbón con el pasado. Su pasado agrícola sigue estando muy presente, con la elaboración de las tradicionales pasas moscatel y del aceite de oliva en un molino de piedra. Las primeras se secan durante los últimos días agosto y los primeros días de septiembre en los paseros de las viviendas que rodean al pueblo; el segundo se elabora en el ya conocido Molino de Benagalbón, donde Nacho Pérez representa a la tercera generación familiar que se empeña en hacer un ‘oro líquido’ de forma artesanal, con la presión en frío y sacando el máximo jugo a las olivas de las variedades verdial y lechín. Así se puede comprobar en su ‘Flor del Aceite’, un producto único y exclusivo difícil de igualar.

Hasta 1950 Benagalbón fue el principal núcleo de Rincón de la Victoria. De hecho, allí estaba el Ayuntamiento, que se trasladó posteriormente al litoral con la llegada de la línea férrea que recorría el trayecto de Málaga a Vélez.

El pueblo fue conocido en toda España por la enigmática ‘Tragedia de Benagalbón’, que aconteció en las elecciones generales de 1.914. En la jornada de los comicios fue asesinado un guardia civil. Se acusó del crimen a una familia de la localidad, pero, según cuentan las crónicas, el caso nunca quedó resuelto del todo.

También a Benagalbón se le conoce por la leyenda de la Virgen de la Candelaria, según la cual unos marineros canarios que estaban a punto de naufragar frente a la costa se encomendaron a su esta virgen, patrona de su Región. Como finalmente se salvaron, construyeron en los montes cercanos  una ermita en su honor. Y ese lugar fue precisamente el corazón de este encantador núcleo urbano.

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