Álora, la bien cercada

Acostada sobre un cerro en la sierra del Hacho se encuentra la villa de Álora, uno de los pueblos con más historia de la provincia de Málaga.
Javier Almellones

Javier Almellones

En la zona norte del Valle del Guadalhorce, acostada sobre un cerro que recibe la sombra de la sierra del Hacho, se encuentra la villa de Álora, uno de los pueblos con más historia de la provincia de Málaga. Cuenta incluso con un poema propio, ‘Álora, la bien cercada’, que hace referencia al asedio al que fue sometida por las fuerzas cristianas en el declive del reino nazarí. Como legado de su pasado, Álora mantiene aún su castillo árabe.

Sin embargo, el origen de la fortaleza se sitúa en el tiempo de los fenicios, pasando posteriormente por romanos y visigodos. Pero quienes finalmente le dieron a esta atalaya la imagen que aún conserva fueron los musulmanes. Destaca en su interior, la construcción de la Torre de la Vela, que fue erigida en la época de los reinos taifas. En su interior se edificó una mezquita, sobre la que posteriormente se levantó la actual Capilla de Santa María de la Encarnación.

Actualmente, el castillo acoge en su interior un cementerio, aunque merece la pena entrar para ver las murallas y algunos detalles arquitectónicos, como un arco de herradura. Además, buena parte del interés que despierta esta fortaleza radica en sus vistas.

Desde su interior o simplemente paseando por sus alrededores se divisan, por una parte, el principal núcleo del municipio y, por otra, las fértiles huertas que se sitúan a ambas orillas del río Guadalhorce. Toda esta llanura, rodeada por las sierras de Aguas o de Huma, es la que se conoce con el sobrenombre de Valle del Sol. En esta zona más baja también se encuentra la barriada de la Estación, que cuenta con una gran tradición ferroviaria.

Estos campos de cítricos se extienden al sur y conectan con el término municipal de Pizarra. Pero los naranjos y limones van dejando paso a las abruptas elevaciones del Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes, donde se llega al límite del término municipal, ya que Álora cuenta dentro de su territorio con parte del pantano de El Chorro. Las tranquilas aguas de este lago resultan propicias para descansar o comer en sus orillas.

El pueblo de Álora cuenta también con una pequeña ruta de edificios religiosos. Además de la capilla en el castillo, sobresale la iglesia de La Encarnación, construida durante el siglo XVII. Éste es el principal templo del municipio, y está ubicado en una céntrica plaza, donde se celebra en Semana Santa la tradicional Despedía.

Otro de los edificios importantes es el antiguo convento de Nuestra Señora de Flores, situado a dos kilómetros del casco urbano. Es un inmueble del siglo XVI, que ha sido recientemente restaurado. En el interior de su templo se encuentra la imagen de la Virgen de Flores, patrona de la localidad.

Este itinerario culmina con la visita a dos de las ermitas del pueblo. Por un lado, la de Veracruz, un templete del XVII, y, por otro, la Ermita de las Cruces. Ésta última se encuentra en la zona oriental de la localidad, en un punto donde convergen los términos municipales de Álora, Cártama y Almogía. En el interior de la ermita, cada uno de estos pueblos tiene su propio altar. Allí se celebra cada año uno de los encuentros de verdiales con más solera de toda la provincia.

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